Porque me asiste la convicción que para que exista diálogo y participación es preciso abrir todas las puertas posibles, escuchar a todas/os, desde los distintos canales.
No es mi intención renunciar, en lo más mínimo, a la riqueza de la conversación cara a cara, sino sólo aprovechar otros espacios de diálogo y reflexión. Nunca ha sido más real la noción de una “tecnología de la palabra”, de una palabra diseminada en el espacio y el tiempo, que es necesario recuperar. Por lo tanto, sólo se trata de un modesto esfuerzo para “tomarnos” la palabra, el diálogo y la reflexión, en una comunidad de Facultad que asume los desafíos actuales, fiel a sus principios y valores.
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